
Aunque ya pasó un poco de tiempo, en febrero de este año tuvimos la oportunidad de viajar a Kyushu junto con Andy, como parte de un proyecto de JETRO, para visitar distintas regiones productoras de cuchillos japoneses.
Afortunadamente, la venta de cuchillos japoneses en México ha ido creciendo año con año. Sin embargo, también nos hemos enfrentado a una limitación en la capacidad de producción de los fabricantes con los que trabajamos actualmente. Por ello, el objetivo principal de este viaje fue encontrar nuevos socios con quienes podamos colaborar a futuro.
En Japón, las regiones más conocidas por la producción de cuchillos son Sakai (Osaka), Seki (Gifu) y Tsubame-Sanjo (Niigata). En cambio, en Kyushu existe una tradición distinta conocida como “No Kaji” (野鍛冶), que se caracteriza por talleres más pequeños donde se fabrican no solo cuchillos, sino también herramientas agrícolas.

Mientras que en regiones como Seki o Tsubame-Sanjo es común la producción en masa mediante el uso de láser y prensas a partir de placas de acero, en Kyushu muchos talleres continúan utilizando métodos tradicionales de forja. Es decir, unen acero y hierro blando a base de golpes y calor, y realizan todo el proceso —desde el tratamiento térmico hasta el afilado— de manera interna.

También nos llamó mucho la atención la gran presencia de cuchillos con acabado “kurouchi” (negro), donde se deja intencionalmente la capa oxidada generada durante el proceso de templado. Esto le da a cada pieza un carácter muy artesanal y único.
En lugares como Shigemitsu Hamono y Maeda Kaji Factory pudimos ver de cerca el proceso de forja. Las herramientas y maquinaria que utilizan han sido cuidadas por generaciones, y el ambiente de los talleres transmite una fuerte sensación de tradición, como si el tiempo se hubiera detenido. En particular, nos impresionó la velocidad del maestro Maeda, quien podía terminar alrededor de 5 cuchillos en tan solo 10 minutos.

En Higashi Kajiya tuvimos incluso la oportunidad de experimentar la forja por nosotros mismos. Trabajamos la parte del nakago (la espiga del cuchillo), pero no fue nada fácil controlar la forma como queríamos. Fue una experiencia retadora, pero también muy emocionante.
Por otro lado, Yoshida Hamono cuenta probablemente con una de las fábricas más grandes de Kyushu. Kumiko, quien nos atendió, nos guió por el lugar con muchísima energía y entusiasmo.
Además, en el taller de Yashima coincidimos con un equipo de NHK que estaba grabando, y Andy —siendo el único extranjero en ese momento— terminó apareciendo bastante en la filmación junto con el maestro.

En este viaje tuvimos la oportunidad de conocer a muchos fabricantes, escuchar sus historias, ver su trabajo de cerca y entender mejor sus productos. Sin duda, fue una experiencia muy valiosa.
Debido a que se trata de productos hechos a mano, los tiempos de entrega pueden ser largos. Aun así, queremos valorar estas nuevas relaciones y esperamos poder traer estos cuchillos a México poco a poco.
Espérenlos pronto.